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La crisis en ASDA; son rumores, son rumores… La crisis económica, y la desmoralización “sin precedente” que experimentamos hoy en el sector agrícola del país, ha sido el resultado de malas decisiones de política pública gubernamental y la falta de apoyo y compromiso en ayudar al agricultor de aquí. Esta situación se veía venir y en muchas ocasiones lo advertimos como presagio de todo un esquema maquiavélico y bien elaborado que ha desencadenado en la peor crisis e incertidumbre agrícola en nuestra historia. Ejemplos de esto son la falta de un Plan para el Desarrollo de las Reservas Agrícolas, el fracasado intento de aprobación de un Plan de Uso de Terrenos que atentaba contra los mejores intereses agrícolas del país y la situación de la Administración de Servicios y Desarrollo Agropecuario (ASDA), la cual está atravesando por un momento caótico, tras la decisión del Gobernador y, su Oficina de Gerencia y Presupuesto, de eliminarle más del 85 por ciento de su presupuesto operacional y para pago de nómina de sus empleados. Para los que no conocen su historia, la ASDA nace como iniciativa de la administración del entonces Gobernador de Puerto Rico, Pedro Rosselló, a través del Plan de Reorganización Núm. 1 aprobado el 4 de mayo de 1994. Cumpliendo con un compromiso programático se reorganizó el Departamento de Agricultura en una agencia sombrilla bajo la cual se creó ASDA, fusionando la Administración de Servicios Agrícolas (ASA) y la Administración de Fomento Agrícola (AFA). La principal razón, más allá de las razones económicas, para crear la nueva agencia, fue reducir la gran cantidad de conflictos de jurisdicción, autoridad y mando en las Oficinas Regionales debido a que tanto ASA como AFA manejaban de manera independiente los presupuestos destinados a las ayudas y servicios del agricultor y cada una reclamaba protagonismo sobre la otra. Estos conflictos de integración y coordinación se superaron con la fusión mejorando la implantación de política pública. Creada originalmente como una Corporación Pública, la ASDA en poco tiempo logró generar ingresos propios a través de varios programas como el de Compraventa de Materiales Agrícolas (Tiendas Agrícolas), Compraventa de Productos Agrícolas, (Mercadeo Agrícola), Programa de Semillas y Compraventa de Café, lo cual posicionó la agencia en una económicamente solvente. A través de buena administración, la ASDA logró la aprobación de un plan de clasificación y retribución que aumentó el salario básico de sus empleados siendo la agencia con mejor paga y mejores facilidades y recursos en el servicio público dentro de la sombrilla de agricultura. La ASDA, el brazo operacional principal del Departamento de Agricultura, se convirtió en una agencia ágil, eficiente y responsiva a las necesidades de nuestros agricultores. El Administrador de la agencia durante esos primeros años; el Agro. Juan Rodríguez, administró con mucho celo su presupuesto, de manera tal que los programas que dejaban ganancias subsidiaban los programas perdidosos como el de Carbonato Calizo, Protección de Cultivos y Maquinaria Agrícola, logrando un balance entre los servicios e incentivos indispensables para el agricultor. Durante el segundo cuatrienio del Gobernador Rosselló, la ASDA experimentó nuevos cambios dirigidos a mejorar su operación, a buscar mayor eficiencia y lograr hacer más con menos, uno de los principales compromisos del entonces gobierno. Se dio paso a la privatización de las Tiendas Agrícolas, asunto que creó gran controversia, pero que al final dio los resultados que se esperaban al lograr pasar al sector privado la operación de un negocio que daba más dinero en manos privadas que en el gobierno y que podía operar en horarios mas flexibles con mejor inventario y mejores precios para el agricultor. Ningún empleado fue despedido ni cesanteado y mucho menos se consideró reducción de horas de trabajo, ya que los empleados fueron reubicados y algunos adquirieron las tiendas las cuales al día de hoy continúan dando el servicio. La ASDA continuó apoyando la gestión programática de agricultura al ser la agencia a través de la cual se contrataban agrónomos y personal de apoyo para las Regiones Agrícolas cuando al Departamento de Agricultura no le era posible. Casi la totalidad de las rentas de oficinas Regionales del Departamento de Agricultura a través de toda la isla y los servicios de agua, luz y teléfono los pagaba ASDA al igual que de aquí provenían los fondos para nuevas iniciativas y proyectos especiales que se coordinaban con la Estación Experimental Agrícola y el Servicio de Extensión Agrícola para adiestramientos y encomiendas especiales del Secretario. Se estableció la política institucional de reducción de fuerza laboral a través de la congelación de plazas permanentes de empleados que se acogían a la jubilación por edad o años de servicios. De esta forma se logró una reducción de más de 300 plazas en la ASDA sin afectar los servicios, reduciendo el gasto administrativo en una forma paulatina que daba tiempo para readiestrar y reubicar empleados de acuerdo a la necesidad del servicio. El último año de bonanza de ASDA fue para el 2000-2001 donde ocurrió un cambio de gobierno y de política pública que alteró dramáticamente su destino hasta lo que todos conocemos hoy día. Para el año 1999-2000, la ASDA contaba con poco más de 1,100 empleados permanentes con un gasto de nómina de unos $20.2 millones y unos $25.8 millones en gastos administrativos. Durante ese año la ASDA pudo economizar unos $3 millones que fueron comprometidos para un nuevo plan de reclasificación y retribución el cual no fue puesto en vigor hasta dos años después del cambio de gobierno en detrimento de los empleados. Malas decisiones administrativas comenzaron a surgir debido al desconocimiento e ineptitud de los nuevos administradores en asuntos de gobierno y operación de esta corporación pública. ASDA se convirtió en la gallina de los huevos de oro de donde se sacaba todo lo que fuera necesario sin control alguno del gasto y de su estabilidad financiera. Ya para el año 2004-2005, se había incrementado el número de empleados en más de 1,500 con un gasto de nómina de $36.8 millones y un gasto administrativo de $46.6 millones, lo cual comprometía los ya reducidos ingresos propios de la agencia. Para el año 2005-2006 la ASDA habría sufrido un nuevo aumento en gasto de nómina a $46.2 millones y $68.5 millones en gastos administrativos sin razón lógica alguna y sin un plan que justificara tal acción. Durante estos años la ASDA aumentó su plantilla de empleados pero nunca le fue aumentado el presupuesto por la OGP, lo que obligó a la agencia a cubrir el gasto de sus ingresos propios. Además, la situación se agravó cuando se decretaron dos aumentos salariales, uno en el 2002-2003 de $100 y $250 en el bono de Navidad y otro en el 2003-2004 de $150 a cada empleado, sin embargo la agencia nunca recibió este incremento en su presupuesto con cargo al Fondo General y sí tuvo que nuevamente absorber el gasto de sus ingresos propios. Malas decisiones de los pasados Secretarios y administradores de ASDA como el pago a los agricultores del 50 por ciento del costo de la prima del Seguro Agrícola, con cargo a ASDA sin contar con los recursos, contratos de abogados, asesores innecesarios y gastos millonarios en publicidad desarticulada como el montaje publicitario de Agrópolis, unido a una falta de controles de gastos, fueron los elementos que aumentaron la crisis de la ya maltrecha agencia. A esto le sumamos los préstamos que se tomaron de sobre $80 millones con el Banco Gubernamental y Banco de Desarrollo con cargo a los ingresos de ASDA para cubrir parte de sus deudas dando como garantía la Finca Monterrey de Dorado y con el repago de los ingresos del Programa de Compraventa de Café. La utilización de los fondos del programa de Subsidio Salarial para cuadrar las deudas del Programa de Comedores Escolares y las innumerables demandas, entre ellas la que impugnó el proceso de compra de maquinaria agrícola por irregularidades en la adjudicación de la subasta, marcaron la ruta del fracaso de la actual administración en asuntos de gobierno. En fin, toda una serie de decisiones erradas que sólo lograron descapitalizar la ASDA. Sin embargo, cuando se le preguntaba al Secretario (Agro. José Orlando Fabre) sobre los atrasos en los pagos del subsidio salarial a los agricultores, éste se reafirmaba en que sólo eran rumores. Lo que todos nos preguntamos, ¿Cómo es posible que la ASDA en momentos de crisis presupuestaria haya incurrido en sobregiros de cientos de millones de dólares al mismo tiempo que redujo los beneficios y los incentivos que recibían los agricultores? Si la agencia dejó de operar como una Corporación Pública, ya que no generaba ingresos propios y dependía de asignaciones del Fondo General para su operación, ¿Por qué no se tomaron medidas de austeridad a tiempo? ¿Por qué el Gobernador (Aníbal) Acevedo Vilá vetó la Resolución de la Cámara que radicó el Representante Javier Rivera Aquino en el año fiscal 2004-2005 para asignarle $25 millones a ASDA y así corregir su déficit presupuestario? Para ese año, la ASDA tenía un gasto de nómina de $46.62 millones y tan solo una asignación de OGP de $11.64 millones, una deficiencia de -$34.98 millones. Sin duda una situación muy peligrosa, sin embargo el Secretario de Agricultura reaccionaba diciendo “son rumores, son rumores”. Para el año fiscal 2007-2008 el Administrador de ASDA, Agro. José Ruiz Hernández presentó ante la Comisión de Agricultura de la Cámara de Representantes durante la Vista Pública de Presupuesto, la realidad de su agencia catalogándola de “situación fiscal precaria” mientras el Secretario del Departamento de Agricultura continuaba diciendo “son rumores, son rumores”. Lo mismo que mencionaba cuando se le preguntaba si el Programa de Maquinaria Agrícola estaba destinado a desaparecer como un servicio de la ASDA, éste solo decía, “son rumores, son rumores”. Hoy día escuchamos a un Secretario de Agricultura perdido en el espacio aún diciendo, “son rumores, son rumores”, lo que parece ser una clara enajenación y desvinculación de su situación y de los problemas que enfrenta su agencia. La iniciativa y la creatividad no existen, más bien nunca han estado presentes y la búsqueda de fondos externos ha sido tan mediocre que al día de hoy se tiene que devolver millones de dólares en fondos federales de agencias del Departamento de Agricultura Federal de los Estados Unidos (USDA), y el Secretario de Agricultura ni siquiera se ha reunido una sola vez con sus contrapartes para coordinar el uso eficiente de millones de dólares federales que están disponibles para nuestros agricultores. Claro, la soga parte siempre por lo más fino, que la paguen los empleados. Mientras tanto, con un engañoso juego de palabras el Administrador de ASDA dice que no se va a despedir a ningún empleado de la agencia, pero sí acepta que se va a realizar una “reestructuración” para operar con unos 400 empleados menos. El que sepa sumar y restar que lo haga. Mientras tanto el Secretario continua diciendo “son rumores, son rumores”. La OGP le ha dado instrucciones al Secretario de Agricultura de cómo éste deberá lidiar con esta crisis presupuestaria. Bien sencillo, comenzará con una reducción de la jornada semanal de los empleados de la agencia, o sea un día menos de trabajo lo que para algunos puede significar unos $300 menos del cheque, precisamente en el peor momento que atraviesa la clase media y trabajadora del país. Luego seguirá con una reestructuración de la agencia para reubicar personal y finalmente la implantación de un Plan de Separación Voluntaria. Estos “voluntarios” recibirán ofertas de miles de dólares en varios pagos, para convencerlos que se retiren del servicio público. ¿Acaso esta reducción de personal no fue lo que logró la administración del Dr. Rosselló sin la necesidad de implantar planes que afectaran a los empleados productivos en el servicio público? Si la ASDA funcionó bien durante los primeros años de su creación, ¿Por qué ahora no? ¿Será cuestión de mala administración, política pública errada o ambas? Mientras el Secretario de Agricultura continúa con su miopía crónica diciendo que todos estos acontecimientos son rumores, los planes de Fortaleza no terminan aquí y se extienden a otras agencias del Departamento de Agricultura. Para los que piensan que están seguros, tan solo miren el presupuesto que la OGP le asignó a la Corporación para el Desarrollo Rural (CDR) durante el nuevo año fiscal. Sólo se le asignó a la agencia presupuesto para gastos administrativos y nómina pero no tiene asignación alguna para desarrollo de obras de infraestructura, mejoras permanentes en las fincas familiares ni fondos para proyecto alguno. ¿Cómo puede un Secretario justificar el gasto de empleados que no tienen recursos para hacer nada? A buen entendedor con pocas palabras basta. Lo mismo ocurre con la Corporación de Seguros Agrícolas (CSA) luego del fracaso en su gestión en lograr que más agricultores puedan adquirir un seguro para sus cosechas. ¿Cómo un Secretario va a defender el gasto de una Corporación que utiliza millones de dólares en administración, contratos y nómina para asegurar poco más de 3,000 agricultores en toda la isla y que cada año tiene menos agricultores asegurados? A mis amigos agricultores, cuando vean las barbas de su vecino arder, pongan las suyas a remojar. Esta situación de reducción de presupuesto en el Departamento Sombrilla de Agricultura también tendrá su efecto en los agricultores y ya lo han experimentado con la cantidad de atrasos en los pagos de subsidios e incentivos y la eliminación de programas importantes como el de Maquinaria Agrícola. Pero todo el mundo tranquilo, el Secretario de seguro dirá que todo esto “son rumores, son rumores”. Comente en el FORO de Agrotemas |