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La otra mitad de la agricultura
por Perla Sofía Curbelo
De Agrotemas

Cuando Linda Santiago, de 67 años, regresó de los Estados Unidos quiso invertir sus ahorros en la tierra. Criada en Santurce, se casó con un estadounidense y se fue a vivir a Pensylvania donde se destacó profesionalmente en diferentes áreas. De una cosa estaba segura, después de la jubilación quería regresar a la isla y vivir rodeada de montañas. Y lo consiguió. Ahora vive en Naranjito, donde el color del barro es "colorao". Santiago tiene un terreno donde siembra plátanos, guineos, gandúles y habichuelas. Es una agricultora activa y agroempresaria, pues hace unos años vio la oportunidad de vender sus productos en el municipio tras darse cuenta que los naranjiteños no tenían un lugar dónde comprar productos frescos. Situación que aprovechó para vender lo que su tierra produce.


Licenciada María Dolores Fernós, Procuradora de las
Mujeres observa al Rector del RUM, Dr. Jorge Vélez Arocho
Foto: Y. Cuevas

La agricultura puertorriqueña está llena de historias como las de Linda, quien es parte de un grupo de 24 agricultoras que participan del proyecto piloto Apoderándola para adelantar el desarrollo económico. Esta es una iniciativa del Servicio de Extensión Agrícola (SEA) del Colegio de Ciencias Agrícolas del Recinto Universitario de Mayagüez. La mujeres, procedentes de los pueblos de Naranjito, Comerío, Barranquitas y Aibonito, son capacitadas en diferentes áreas para que puedan desarrollar y/o fortalecer sus empresas de manera exitosa. Éstas toman cursos en áreas como finanzas, manejo de riesgo, aspectos legales del negocio agrícola, destrezas de comunicación, manejo de estrés y de tiempo. Los cursos son ofrecidos por recursos del SEA y se extienden hasta junio del 2007.

Según la doctora Gladys González, quien junto al profesor Luis R. Mejía Maymí del CCA, dirige el proyecto educativo, el propósito es apoderar con conocimiento a las mujeres para contribuir a su desarrollo profesional, su autoestima y con el desarrollo económico del país. Las edades de las participantes son variadas, desde los veinte hasta los 70. Son dueñas de fincas o trabajan con sus esposos en la administración del negocio. Se desempeñan en sectores de hortalizas, aves, ornamentales, cunicultoras, porcinocultoras y pequeños rumiantes, entre otros. La agricultura tiene muchas caras, edades, trasfondos, pero sobre todo, tiene cara de mujer.

Muchos coinciden en que las mujeres tienen una conexión innata con la tierra, pues siempre han estado relacionadas con el alimento y la acción de alimentar. Por lo tanto, no es de extrañar que cada vez más mujeres participen de más proyectos agrícolas.

Sin embargo, todavía no se ha podido cuantificar del todo la participación formal de las mujeres en la industria agrícola del país. De acuerdo con González, sólo el 7 por ciento de la matrícula de la Asociación de Agricultores de Puerto Rico son mujeres. Mientras el 23 por ciento de los profesionales de la agricultura licenciados y colegiados son mujeres. No es hasta el 2002 que el Censo Agrícola del Departamento de Agricultura, herramienta existente desde el 1910, pregunta el género de quién llena el formulario. Esta información es vital para poder desarrollar programas dirigidos y basados en las necesidades de las agricultoras. Otro de los propósitos del proyecto es dar pie a más investigaciones para identificar cómo y dónde se desempeñan estas mujeres en la agricultura.

Ramonita Sánchez es de Comerío y tiene alrededor de 70 años. Junto a su marido se dedicaba a la cunicultura. Luego de un accidente donde perdió tres dedos de su mano izquierda abandonó la crianza de conejos. Con los años, su marido ya cansado del trabajo de campo decidió vender su finca, algo que Sánchez por nada del mundo quiso lo que la motivó a empezar de nuevo aunque se rieran de ella. "Yo no quiero venderla [la finca] y aquí donde ustedes me ven, yo me la paso metida en la finca talando con el machete y la azada, y ahora tengo 8 conejas paridoras y dos conejos padrotes", contó muy entusiasmada la cunicultora. Por su parte, la porcinocultora Ana Z. Marcano señaló que "tenemos [las mujeres] un reto, de seguir adelante, pues tenemos mucho camino que recorrer. No hay obstáculos", en referencia a las muchas mujeres que se dedican a la agricultura.


La cunicultora Ramonita Sánchez Foto: Y. Cuevas

Muchas de las mujeres, que contaron sus experiencias durante un conversatorio celebrado el miércoles, 14 de marzo en los predios del Recinto Universitario de Mayagüez durante el Festival de Cinco Días con Nuestra Tierra, coincidieron en la necesidad de combinar las prácticas agrícolas con la conservación del ambiente. "No es sólo sembrar, sino proteger el ambiente", señaló otra joven agricultora de Comerío dedicada a las ornamentales. La doctora González señaló que el apoderamiento más conocimiento equivale a libertad, algo que sin duda estas agricultoras obtienen de la tierra.

Acuerdo entre el RUM y la Oficina de la Procuradora de las Mujeres

Precisamente, durante un aparte en el conversatorio de las agricultoras el Rector del RUM, Jorge Vélez Arocho y la Procuradora de las Mujeres, la licenciada María Dolores Fernós, firmaron un acuerdo de colaboración para el intercambio de materiales e información entre la Procuraduría y el SEA.


Agricultoras de todas las edades Foto: Y. Cuevas


De acuerdo con éstos, a través de las 68 oficinas del SEA la Procuraduría divulgará información relacionada con los derechos de las mujeres y estará asignando un recurso para ofrecer talleres para los diferentes municipios. Según Fernós, ésta es una "oportunidad de divulgar el mensaje de paz y equidad entre los géneros, distribuyendo nuestros materiales educativos por todo el país llegando así a muchos hogares en las comunidades aisladas". Asimismo, Vélez Arocho confirmó que ya conversó con la Procuradora sobre la posibilidad que los extensionistas reciban talleres con recursos de su oficina sobre prevención de violencia, pues en la mayoría de las ocasiones son los agentes agrícolas los primeros en tener contacto o que pueden identificar personas en las comunidades que viven en un círculo de violencia.

A pesar de la limitación de recursos de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, que cuenta con una sola oficina en la zona metropolitana y con unos 70 empleados, el Rector del RUM le dejó saber a la licenciada Fernós que ésta ya podía contar con 68 oficinas regionales alrededor de la isla para ofrecer sus servicios.

redaccion@agrotemasonline.com